Los primeros años 80 fueron especialmente duros. Especialmente en el 80 y el 81, los asesinatos de ETA se sucedían uno tras otro. En aquellos años, fueron muchos los amigos y compañeros que fueron asesinados. El recuerdo de todos ellos me ha acompañado desde entonces. En aquellos años, aprendí lo que era perder a gente querida por culpa del terrorismo y aprendí lo que era el miedo.
Durante aquella dura etapa, viví personalmente incidentes como el secuestro del Parlamento Vasco por los trabajadores de Nervacero, los sucesos de la Sala de Juntas de Guernica y también el intento de golpe de Estado del 23-F siendo Diputado en el Congreso.